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21Oct,2026

José Luis Moreno inaugura el III Seminario «La huella ecológica de la transición energética», enmarcado en el ciclo «La cara invisible de la transición energética»

El gerente de la Fundación Democracia y Gobierno Local destaca la necesidad de una transición energética sostenible en todas sus dimensiones

José Luis Moreno Torres, gerente de la Fundación Democracia y Gobierno Local, ha participado en la inauguración del III Seminario «La huella ecológica de la transición energética», celebrado en la Universidad de Santiago de Compostela, en el marco del ciclo de seminarios «La cara invisible de la transición energética: cambios en la contratación pública, impacto cultural, afecciones paisajísticas y huella ecológica».

Durante su intervención, Moreno ha subrayado la importancia de analizar la transición energética desde una perspectiva amplia, que no se limite a la reducción de emisiones o al desarrollo de las energías renovables, sino que tenga también en cuenta los recursos naturales necesarios, los impactos sobre los ecosistemas y las consecuencias territoriales y sociales de este proceso.

«La sostenibilidad no puede medirse únicamente por la energía que dejamos de consumir o por las emisiones que conseguimos reducir. También debemos preguntarnos qué recursos necesitamos, cómo los obtenemos, qué efectos producen sobre los ecosistemas y los territorios y cómo distribuimos los costes y beneficios de esta transformación», ha señalado.

El gerente de la Fundación ha destacado que la transición energética constituye una necesidad inaplazable para avanzar hacia un modelo más sostenible y combatir el cambio climático. No obstante, ha advertido de que una transformación de esta magnitud debe abordarse con rigor, planificación y una evaluación integral de sus consecuencias.

En este sentido, ha defendido que el objetivo no consiste únicamente en modificar la forma de producir y consumir energía, sino en garantizar que ese cambio sea responsable, equilibrado y compatible con la conservación del patrimonio natural.


La importancia de las políticas públicas y la participación ciudadana

Moreno ha puesto también el foco en la dimensión institucional y social de la transición energética, destacando el papel de las políticas públicas, el conocimiento científico, la planificación y la participación ciudadana para conciliar los objetivos ambientales con las necesidades económicas y sociales de los territorios.

A su juicio, prestar atención a los aspectos menos visibles de este proceso no significa cuestionar la necesidad de la transición energética, sino contribuir a que sea «más justa, más consciente y sostenible en todas sus dimensiones».

La inauguración ha servido asimismo para poner en valor la función de las universidades como espacios de conocimiento, reflexión crítica y análisis interdisciplinar ante los grandes desafíos ambientales, económicos y sociales de nuestro tiempo.

El seminario ha contado con la participación de la profesora Noelia Betetos Agrelo, encargada de abordar la temática central de esta tercera sesión del ciclo. Betetos ha ofrecido una ponencia en la que ha desmontado el mito de la «neutralidad material» de las energías renovables. A través de un riguroso análisis de ciclo de vida, Betetos ha alertado de que el sistema energético está transitando de un modelo basado en «quemar combustibles» a otro fundamentado en «extraer masivamente minerales y construir infraestructuras», lo que traslada la degradación ambiental hacia nuevos ecosistemas y fases productivas.

Los peajes invisibles: agua, biodiversidad y fondos marinos

Durante su intervención, la profesora ha desgranado los impactos ecológicos más severos que acompañan a la fabricación de baterías, aerogeneradores y paneles solares:

– El dilema del agua en zonas áridas: ha puesto el foco en la extracción de litio en los salares de Sudamérica (Chile, Bolivia y Argentina), donde el bombeo masivo y la evaporación de salmueras amenazan cuencas y ecosistemas sometidos ya a un fuerte estrés hídrico.

– Deforestación y residuos tóxicos: la minería de níquel en zonas tropicales de Indonesia y Filipinas fue señalada por la alteración de suelos de alto valor ecológico y el riesgo de los relaves mineros y aguas residuales.

– Amenazas a hábitats inexplorados: la ponente ha alertado también sobre los riesgos de la minería de fondos marinos para obtener nódulos polimetálicos, una actividad que podría dañar ecosistemas marinos profundos antes siquiera de llegar a conocerlos.

Conflicto territorial: cuando el campo paga la factura de la ciudad

Otro de los puntos a tener en cuenta en la exposición ha sido el impacto en el territorio local. Las macroinstalaciones fotovoltaicas y los parques eólicos requieren una vasta ocupación de espacio, compitiendo directamente con los suelos agrícolas, fragmentando hábitats naturales y alterando el paisaje rural.

«Existe una brecha distributiva injusta: las zonas urbanas concentran el consumo energético, mientras que los territorios rurales soportan las cargas paisajísticas, la pérdida de suelo y la alteración de sus ecosistemas sin recibir a cambio una revitalización duradera», remarcó la profesora, exigiendo que la urgencia climática no sirva de cheque en blanco para eludir las evaluaciones de impacto acumulativo ni la participación ciudadana.


De la eficiencia a la suficiencia: el reto de consumir menos materiales

Para Betetos, la solución no radica únicamente en desplegar más tecnología ni en acelerar la minería primaria. La respuesta exige apostar por la economía circular y la minería urbana —recuperando materiales de baterías y equipos en desuso mediante el ecodiseño— y priorizar la implantación renovable sobre superficies ya degradadas, cubiertas urbanas o proyectos de agrivoltaica antes que sobre suelo virgen.

Sin embargo, la profesora ha concluido que el verdadero cambio de paradigma es pasar de la eficiencia a la suficiencia: «No basta con electrificar el coche privado; debemos preguntarnos si necesitamos vehículos de dos toneladas con baterías sobredimensionadas o si el transporte público y las ciudades de proximidad deben liderar la movilidad. Una transición energética que pretenda mantener un crecimiento material ilimitado es ecológicamente inviable».

Con esta llamada a la responsabilidad jurídica y política para no externalizar los costes ambientales en las comunidades más vulnerables, el seminario ha concluido abriendo un debate sobre las garantías legales necesarias para asegurar que la transición hacia las cero emisiones sea, ante todo, una transición justa para el territorio y la naturaleza.

Con esta iniciativa, la Universidad de Santiago de Compostela continúa promoviendo el debate académico sobre los retos y las implicaciones de la transición energética, prestando atención a aquellos aspectos que resultan esenciales para avanzar hacia un modelo de desarrollo verdaderamente sostenible.

Más información sobre el Seminario

Fuente: «Fundación Democracia y Gobierno Local»